martes, 13 de enero de 2015

La importancia de la formación continua del claustro

El curso pasado por estas fechas dediqué mi post a revisar el trabajo del aula durante el primer trimestre. Este año también me toca ser la primera del año en publicar y voy a repetir formato. Haré una revisión del trabajo realizado en el primer trimestre pero no el objetivo del análisis no será el proyecto realizado con mis alumnos y alumnas. Me voy a centrar en el trabajo que hemos llevado a cabo el profesorado del CEIP Miralvalle.
Mi centro es el cole más grande de la ciudad. Aunque está catalogado de dos líneas, muchos niveles están triplicados. Gracias al descenso de la natalidad parece que las aguas vuelven a su cauce y las aulas de educación infantil son pares. Eso asegura que algún día volveremos a ser línea dos. La jornada lectiva es de mañana, dejando las tardes para las actividades extraescolares gratuitas  a cargo de monitores de la consejería. Esto implica que el profesorado debe venir una tarde a la semana para completar el horario marcado por la Consejería.
Desde hace años y por decisión de claustro tenemos marcado en el calendario una sesión de formación al mes. Estas sesiones son flexibles y se organizan a principio de curso teniendo en cuenta las necesidades del claustro y el proyecto de centro que realizamos cada curso. Hay formación entre nosotros y nosotras que son muy enriquecedoras y así estamos al día de casi todo lo que realiza en el centro. Contamos también con formación de expertos/as en temas en los que nos encontramos más deficitarios y que se reflejan en el plan de mejora. Estas actividades corren a cargo del Centro de Profesores y se enmarcan en el seminario de formación del centro que todo los años figura  en su plan de actuación. Los últimos años los hemos dedicado a formarnos en Competencias Básicas (ahora Claves) dentro del programa COMBAS. También en nuestra comunidad se creó otro programa, COMBEX, que pretendía animar a los centros extremeños a conocer e implementarlas en sus aulas.
Así pues, con la publicación de la LOMCE y del curriculum de educación primaria las tareas formativas de este primer trimestre estaban definidas. No nos quedaba otra que agarrar el toro por dónde fuera e intentar hacer nuestro (muy a pesar de algunas) ese documento que es, será la guía de nuestro trabajo y que de todas todas hay que conocer y dominar.
Manos a la obra. Con la acertada organización de la tarea que como siempre nos presentó nuestra directora, Mª José Oviedo, el claustro se repartió en grupos y a trabajar. Por grupos de ciclos hemos secuenciado en trimestres los estándares. Por grupos y de una manera vertical (una persona de cada ciclo, mínimo) hemos seleccionado los estándares imprescindibles y por niveles hemos realizado la programación. Todo este trabajo, que todavía no hemos visto en su conjunto, está entregado y se presentará a claustro en próximos días. Creo que ha sido una tarea intensa, nos ha permitido tener un primer contacto con el curriculum y por lo menos ya podemos tener una mínima opinión/impresión de él.
El resultado de este tipo de formación se aprecia en una serie de documentos que poco a poco se van haciendo más visibles en el centro. Unidades didácticas integradas, cada vez más concienzudas, Trabajos por proyectos o pequeños proyectos que se realizan de manera puntual, planes de convivencia, planes de mejora reales, etc... Los resultados no palpables pero si visibles los encontramos en el día a día: reuniones de equipos docentes más efectivas, aealización de adepoyos dentro delr aula, desdobles en educación física e inglés, diferentes agrupamientos del alumnado, relaciones con las familias, etc.
Esta dinámica prácticamente asumida por todos mis compañeros y compañeras supone una mejora considerable para toda la comunidad educativa que evidentemente redunda en un alumnado del siglo XXI cada vez competente.


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