martes, 19 de abril de 2016

TEATRO Y ESCUELA




Este escrito se basa en los trabajos y publicaciones  de Xoan Couto, Antón Lamapereira y Manuel F. Vieites.
Muchas gracias por vuestro desinteresado trabajo.



El Teatro Escolar es un hecho cultural, lúdico y artístico de indudable importancia, que debería ocupar el lugar que le corresponde en los centros de Educación Infantil, de Primaria y Secundaria de nuestro país, y no sólo dentro de las llamadas “actividades extraescolares”.
Teatro en las escuelas y en los institutos, no sólo implica realizar una actividad gratificante, sino que esta práctica puede convertirse en vehículo de dinamización cultural en el propio centro, en el barrio o en la comunidad en que se produce; proporcionar que los propios escolares y la sociedad circundante gusten de hacer o ver teatro, supone potenciar su sensibilidad delante de cualquier manifestación artística. Por todo esto, el Teatro Escolar, debe ser considerado y potenciado como un instrumento pedagógico más, en busca de una plena e integral formación de los alumnos y alumnas.
 Tanto la Expresión Dramática como el Teatro Escolar, pueden ser utilizados como un medio didáctico con enormes potencialidades en la renovación y puesta al día de las didácticas específicas de cada área curricular; así, el aprendizaje de conceptos matemáticos o lingüísticos, la comprensión de vivencias de hechos naturales o históricos, el análisis de obras literarias, el aprendizaje de lenguas extranjeras , pueden y deben realizarse a través de juegos, dramatizaciones, escenificaciones y otras actividades de carácter expresivo y dramático.
Es gratificante ver como la relación teatro-escuela puede dar lugar a una serie de actividades de indudable interés pedagógico, cultural o didáctico que permita la renovación del espacio escolar, de las metodologías, de los contenidos, de las relaciones alumnado-profesor y, como no, de la concepción y objetivos de la institución escolar.
Es necesario impulsar la práctica del teatro en los colegios como actividad fundamental y necesaria, en busca de una escuela diferente, lúdica, participativa y abierta. Una escuela centrada en las necesidades de los alumnos y que tiene como único objetivo el desenvolvimiento personal y social de seres libres, autónomos y creativos.
Los profesores y profesoras necesitamos y debemos poner al alcance de nuestro alumnado la posibilidad de jugar, disfrutar y reírse aprendiendo.
Tenemos que convertir a los niños y niñas en los verdaderos protagonistas de cualquier proyecto creativo. El profesor debe coordinar; su función es provocar, proponer, incitar, sugerir, animar, propiciar todas aquellas actividades que permitan que el grupo sea el auténtico artífice, el verdadero motor creativo.

TEMPORALIZACIÓN

Para que esto sea así, es necesario elaborar un plan de trabajo que posibilite y facilite ese proceso de aprendizaje al que nos referimos con anterioridad y que, de forma gradual y paulatina, impulse la autonomía expresiva y creativa de todos los participantes.
Este plan se estructura en tres áreas básicas de trabajo:
1.     Juegos y ejercicios para impulsar la autoexpresión
2.     La improvisación como técnica que facilita una verdadera comprensión de la esencialidad dramática
3.     La puesta en escena de espectáculos como fase terminal del proceso


JUEGOS Y EJERCICIOS

            Todo proceso creativo, expresivo o comunicativo necesita de un aprendizaje que nos permita conocer y dominar una serie de técnicas para realizar una tarea concreta. Para hacer teatro necesitamos aprender una serie de técnicas, y conocer y utilizar una serie de lenguajes no verbales y verbales que nos permitan comunicarnos con los demás y expresarnos.
            Este aprendizaje se presentará como un juego. Nunca debemos olvidar que jugamos para aprender, y que el juego constituye uno de los más motivadores e interesantes principios activos del aprendizaje.
            Esta área de trabajo o fase la dividimos en seis grandes bloques, y que distribuiremos cada dos a lo largo de un mes, ampliándolos o reduciéndolos en función de cada grupo de alumnos. Los bloques los podemos designar como:
o   Dinámica de grupos
o   Movilización
o   Sensibilización
o   Desinhibición
o   Relajación y calentamiento vocal
o   Juegos preinterpretativos

En esta primera entrega hablaremos de los dos primeros, dejando los demás para posteriores entradas

DINÁMICA DE GRUPOS
La práctica teatral en el colegio debe entenderse como una tarea colectiva, en la que la colaboración y la participación son los pilares básicos. Las buenas relaciones entre los miembros del grupo, la confianza y el respecto a las ideas, sugerencias y opiniones de los demás son valores que hay que potenciar desde el primer momento.
Desde el principio, uno de nuestros objetivos fundamentales debe ser establecer las condiciones y situaciones propicias para facilitar un proceso de relación y comunicación interpersonal, para crear un clima de participación, colaboración y confianza que libere el flujo creativo y participativo en el plano tanto individual como grupal.
No podemos olvidarnos que el proceso de socialización sea quizás uno de los más complejos que tengamos que afrontar en nuestro período de conformación personal: compartir, dar, cooperar o aceptar son verbos de muy difícil conjugación en primera persona. El grupo va a ser un punto de referencia esencial en nuestra vida y en nuestra conducta, y el trabajo en grupo una constante.
La práctica teatral supone un proceso de trabajo colectivo, y este aprendizaje del trabajo en grupo será enormemente enriquecedor para nuestra relación y comunicación con los demás en la propia vida diaria; de ahí la insistencia en este primer bloque.
ACTIVIDADES
1.- ¡Vaya lío! Todo el grupo de pie, en círculo. Uno tendrá una madeja de lana que agarrará por uno de sus extremos sin soltarla; después, pasará la madeja a un compañero o compañera llamándole por el nombre, y así sucesivamente hasta que no quede nadie sin nombrar. Finalmente, siguiendo el proceso inverso, iremos recogiendo la madeja que volverá a las manos del que inició el juego.
2.- Ajo, cebolla. Sentándonos en el suelo sobre un papel o cartulina; uno quedará en medio para empezar el juego y se dirigirá a un compañero o compañera diciéndole ajo o cebolla. Si el que está en medio nos dice ajo, diremos el nombre del compañero o compañera que tenemos a la izquierda; si dice cebolla diremos el nombre del que tenemos a la derecha. Cuando el del medio diga olla podrida, todos cambiaremos de sitio, sentándonos en otro papel o cartulina, el que no encuentre cartulina o papel en el que sentarse pasará al medio. Cuando no sepamos el nombre de un compañero o compañera, pasamos al medio
3.- Sillas musicales. Formamos un círculo con tantas sillas como participantes; el grupo caminará en rueda alrededor de las sillas siguiendo una pieza musical. Cuando la música para, todos subimos a las sillas. Con cada parada vamos retirando una silla, pero no se eliminará a nadie. Llegará un momento en que todo el grupo se tenga que subir a una misma silla.
4.- Los globos. Situándonos de pie, en círculo, y no pasaremos un globo, siguiendo un orden, de izquierda a derecha y golpeándolo sólo una vez. Después, el animador (el profesor) irá diciendo con que parte del cuerpo tenemos que golpearlo.
A medida que el grupo va progresando, introduciremos más globos y podremos trabajar con globos de diferentes colores, relacionando cada color con una parte del cuerpo determinada..
En un tercer momento, el que inicia el juego dirá el nombre de un compañero o compañera y una parte del cuerpo; este golpeará el globo con esa parte, pasándolo a otro compañero o compañera.
5.- La serpiente gigante. Tumbándonos boca abajo, en fila. Cada uno agarrará los tobillos del que tiene delante hasta conformar una serpiente gigante que puede revolcarse, subir montañas, atravesar túneles, subirse a un árbol o enroscarse a dormir
6.- La ameba. Todo el grupo forma un cuerpo único, manteniendo contacto corporal permanente, pasando a convertirse en una ameba. Ésta se moverá por la sala, subiendo, bajando, sentándose, durmiendo, corriendo, saltando, cantando… Cuando una parte de la ameba se suelta, ésta se mueve hacia ella para recuperarla
7.- Instantánea. Todo el grupo se sitúa en el centro de la sale. Uno sale del grupo, y crea con su cuerpo una escultura, sucesivamente, de uno en uno, iremos configurando un grupo escultórico único, congelado o en movimiento. Después desharemos el grupo siguiendo una orden inversa a la de su formación.
Ahora, la primera persona en iniciar la escultura grupal dirá una palabra, por ejemplo rabia, que el grupo irá ilustrando hasta conformar una foto instantánea que transmita ese sentimiento propuesto.
Esta actividad puede realizarse en grupos reducidos; formando dos grupos para que uno imite o transforme las instantáneas del otro; añadiendo acción y movimiento a las estatuas o fotos colectivas, o enfrentando dos grupos que ilustran conceptos contrapuestos y que, creando un juego de estímulo-repuesta, se van transformando


            MOVILIZACIÓN
            La movilización corporal persigue la liberación de tensiones y la mejor disposición corporal que nos permita afrontar otras actividades que requieran una preparación previa
            A través de diferentes actividades se establece contacto con la situación espacio-temporal y con el propio grupo. Al poner en marcha esta fase, tendremos que tener en cuenta su duración, la cual se irá adaptando al plan de actividades que realizaremos en cada momento.
            ACTIVIDADES
            1.- El tren loco. Todos en fila, hacemos un tren en el que el primero es la locomotora; esta iniciará el movimiento buscando todas las trayectorias, velocidades y ruidos posibles. El primero vagón imita a la locomotora, el segundo al primero y así sucesivamente.
            El profesor indicará el cambio de la locomotora con la palabra “puente”, de manera que todos los vagones harán un puente –corporalmente-, para permitir que el vagón de cola pase a ser locomotora.
            El juego puede acabar cuando todos hicieron de locomotora, o cuando el animador diga “estación”
            2.- La rueda loca. Situados en rueda, caminamos en el sentido contrario a las agujas del reloj y, siguiendo una consigna del profesor, realizamos acciones como: “dar una palmada en la espalda”, “pisar los pies”, “quitarse una zapatilla”, “despeinar al de al lado”, “formar grupos de tres, de cuatro…” En general, tocar diferentes partes del cuerpo, quitar cosas… a quien llevamos delante, detrás, o a un compañero con ropa de un color determinado. Cada acción irá seguida de una recomposición de la rueda original
            3.- El nudo. Agarrados de las manos formamos una cadena humana. Uno de los extremos empezará a entrecruzarse con los demás hasta que consiga formar un nudo con todo el grupo. Después tendrá que tratar de deshacerlo sin que la cadena rompa.
            4.- La marcha. El desplazamiento básico es caminar, pero esta acción puede ser ejecutada de múltiples formas, en diferentes espacios y situaciones y con diversas intenciones. Podemos caminar con la cabeza erguida, con el pecho fuera, en la punta de los pies, con los talones; acelerando, frenando, cambiando de ritmo, ampliando o reduciendo los pasos.
            Podemos caminar por un prado, por piedras, por una playa de arena gruesa, por ascuas, por una barra de equilibrio, bajando escaleras, subiéndolas, sobre hielo resbaladizo…
            Caminando en una calle llena de gente, tirando del carro de la compra, empujando un coche que no arranca, bajo la lluvia…
            Unas veces caminaremos buscando algo, para llamar la atención, para no ser vistos, para no perder el autobús…
            5.- Las cuerdas. Una cuerda imaginaria tira de diferentes partes del cuerpo, iniciando y condicionando nuestro movimiento. La cuerda nos tira de la cintura, de la rodilla derecha, del hombro, de las orejas, de los pies, de las manos…
            6.- Acciones básicas de movimiento. Trabajaremos con movimientos básicos como soporte de una mayor expresividad corporal. Presentaremos acciones de retorcer, estirar, golpear, flotar, tensar, relajar, encoger, resbalar para ir investigando cada una de ellas por separado.
            Estas acciones pueden combinarse para crear secuencias de movimiento.
            En una fase posterior, intentaremos establecer asociaciones entre las acciones y su complemento vocal por un lado, y ciertas pautas de conducta por otra. Así, la acción de “encoger” puede asociarse a un niño recibiendo una reprimenda de sus padres, o la de “retorcer” podemos relacionarla con el típico “avaro”
            El cambio de acciones, de ritmo o de intensidad irán realizándose en función de las situaciones que se producen y de las capacidades de cada individuo.



En breve… otra entrega con los bloques de SENSIBILIZACIÓN Y DESINHIBICIÓN… 

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